25.5.09

No te salves, amor de tarde...

Esa noche me dormí releyendo "El mundo que respiro". Desperté con la cara clavada en

DESMORIRSE

Cuando muera quisiera desmorirme
tan sólo por un rato para ver
cómo el mundo se lleva con mi ausencia

a los que lloren les daré un pañuelo
a los que rían un blol de ceniza
indiferencia a los indiferentes

cuando muera quisiera desmorirme
y visitar de nuevo a mis compinches
a los sobrevivientes por supuesto

y preguntarles las poquitas cosas
que se fueron quedando en el tintero
o que neutralizó el silencio turbio

MARIO BENEDETTI


(que irónico enterarme horas despues que habías muerto...)




12.5.09

El An-tonio... En el sitio de tu recreo...

Tu Recreo



El An-Tonio



La chica de ayer y de hoy...

30.4.09

28.4.09

Y nos dormimos

Porque al final nos lo cantamos para soñar bien, nos contamos las cosas para querer ser lo que algún día fuimos, lo que somos cuando vuelves y lo que quizás algún día volveremos a ser...


27.4.09

Cuando cantamos

Suele ser para que soñemos bien, cuando tú estabas en ese estado de ánimo que sólo yo comprendía, o cuando yo estaba (o estoy) en esos momentos que sólo yo entiendo, me cantas y te canto al oído. Esto se fué destruyendo, ahogando, los cantos se fueron en la distancia, pero ahora parece que vuelven y creo que volveremos a soñar de vez en cuando, para eso tendre que empezar a contar un montón de cosas que he dejado guardadas en la cajita de los secretos...

Esta noche te cantaré para que te duermas.


15.4.09

My blueberry nights




Es extraño y fascinante a su vez, comprobar cómo la noche va dejando su lejano rastro en corazones soitarios, o quizás simplemente bohemios viajando a la deriva.

Resulta triste pensar en lo que un día fue un sueño y ahora se va evaporando como ceniza en día de ventisca. Susurrando inmisericorde al marcharse..

Por otro lado nos queda la melancolía. Esa eterna compañera de viaje que duele cuanto más se acerca, y embriaga al compás de leves notas del recuerdo más grato.

Siempre quedará una gota del licor de la fortuna, que aún esquiva, visita a locos pasajeros en sus horas más ambigüas y mordaces.

Y el sexo en una esquina. Y los besos sin prisa. Y la piel mojada deslizándose sobre la ladera.

Retazos de ayer, promesas de mañana y una frágil melodía besando mi conciencia en "my blueberry night"...


Lestat in the Templo